La “operación bikini” es una carrera desbocada
y no siempre sana contra la grasa, que empieza poco antes del verano. En
Internet abundan las ofertas de productos infalibles o dietas
milagrosas que prometen llevarnos a la meta, aunque muchas veces son un
timo o ponen en riesgo la salud. En este artículo se explica
cómo distinguir los buenos métodos para adelgazar de aquellos que no lo son y
se analizan los más utilizados esta temporada: desde los
peligrosos hasta los ineficaces, sin olvidar a otros que brindan resultados
momentáneos, con el denominado “efecto rebote” incluido.
La mejor manera de
saber cuándo estamos ante un mal método para adelgazar es hacerse una
serie de preguntas, como las siguientes:
- ¿Promete un resultado rápido de 3 días, una semana o 15 días?
- ¿Prohíbe de manera tajante algún alimento?
- ¿Garantiza un 100% de resultados sin esfuerzo, sin dieta, sin ejercicio?
- ¿Promete algo inverosímil, como reducir justo la grasa que no se desea?
- ¿Afirma lo contrario de lo que diría un profesional en la materia?
- ¿Supone la compra de un producto milagroso que lo hace todo por mí?
- ¿Se presenta como un método válido para cualquier persona?
- ¿Se basa en estudios científicos que en realidad se han realizado
con animales, con grupos muy reducidos o que no relacionan ese compuesto
con la pérdida de peso, sino con otras cuestiones?
- ¿Pone de ejemplo a alguna famosa?
Si las respuestas son afirmativas, entonces será mejor mirar hacia
otro lado, no sin antes observar que, en este tipo de métodos, casi
siempre se recomienda acompañar el tratamiento de una dieta sana con
ejercicio moderado. Y está claro que, de hacerlo, no se necesitaría
ningún método milagroso.
Justo antes del verano comienza un periodo muy duro. Desde que
empieza el calor y abrimos el armario de verano, hasta principios de
agosto, cuando volvemos a aceptarnos como somos, la relación con el
propio cuerpo no es fácil. De pie frente al espejo, se dispara una
obsesión casi adictiva por lograr un vientre plano, reducir los
“michelines” o que no nos rocen los muslos. Pero no se puede caer en la
tentación de seguir cualquier dieta para conseguirlo.
Los métodos más utilizados para la operación bikini de 2012
1. La faja reductora:
- Coste: 25 euros o más la unidad, con una duración aproximada de 6 meses.
- Método: consiste en una faja que contiene cafeína y
manteca de karité (árbol de mantequilla), muy utilizada en cremas de
cosmética aunque es una grasa comestible, y un microtejido que masajea
la piel. Para que sea más efectiva, hay que moverse y llevarla 8 horas
al día.
- Inconvenientes: es una solución temporal, las usuarias reconocen pasar calor y no ser fieles a su uso.
- Eficacia: no es perjudicial para la salud, pero
cuando deja de usarse se vuelve a la situación anterior y con mayor
flacidez en la piel. Funciona para quienes están bien de peso y solo
quieren perder una talla.
2. Dietas sin carne o sin gluten, el método de algunas famosas:
- Coste: cero, excepto en el caso de dieta sin gluten, cuyos alimentos cuestan tres veces más que el normal.
- Método: dejar de comer carne y alimentos que
contengan gluten. Al parecer, a alguna famosa le ha funcionado, aunque
es importante recordar que ellas no son diferentes a las demás mujeres y
que también han sufrido el “efecto yo-yo” a menudo.
- Inconvenientes: una dieta vegetariana debe saber
llevarse bien para que no provoque carencias nutricionales, mientras que
una dieta sin gluten también será incompleta y puede provocarnos alguna
carencia nutricional sin necesidad.
- Eficacia: muy dudosa. No hay ningún estudio que relacione la dieta vegetariana o sin gluten con la pérdida de peso.
3. La “dieta del limón” o “el método del Dr. Martine André”:
- Coste: el método en sí no supone gasto adicional, pero recuperarnos de sus efectos secundarios nos puede salir muy caro.
- Método: consiste en beber el zumo de un limón
diluido en un vaso de agua caliente al menos 4 veces al día, siempre en
ayunas, y sazonado con sirope de arce y pimienta de cayena. También hay
que aliñar los platos con 2 cucharadas soperas de zumo de limón.
- Inconvenientes: promete una pérdida de hasta 1 kg
diario, lo cual ya es de por sí peligroso para el organismo. Hay una
mayor exposición a padecer gastritis o úlceras gástricas, provoca
náuseas, diarrea,
cólicos estomacales y lesiones en la mucosa gástrica. También es
perjudicial para el esmalte de los dientes, que descalcifica y expone a
las caries, además de provocar bajada de defensas y glóbulos rojos.
Martine André, el supuesto doctor a quien se atribuye el método, no
existe, al menos no asociado a esta dieta.
- Eficacia: es un ejemplo claro de pérdida de peso a
costa de la propia salud. Supone una alimentación desequilibrada con
carencia de nutrientes. Todo ello no significa que el limón sea malo,
sino que en exceso puede ser muy perjudicial.
4. La dieta de las sales:
- Coste: unos 10 euros por frasco.
- Método: consiste en utilizar algunas de las sales
de Schüssler con el fin de eliminar toxinas, perder la grasa que no
deseamos durante la noche y controlar la ansiedad a mediodía.
- Inconvenientes: si se estudian las sales de
Schüssler, científico del siglo XIX, se comprueba que defendía el
“fortalecimiento de los nervios” y no el “control de la ansiedad a
mediodía”. Se refería a “estabilizar el metabolismo”, pero no a “quemar
las grasas que no quiero durante la noche”. También hablaba de “mejorar
el sistema de excreción”, pero no de “regular la función intestinal por
las mañanas”.
- Eficacia: muy dudosa. Como casi siempre, se
magnifican las propiedades de unas sustancias y se les atribuyen
virtudes que, en realidad, no tienen.
Otros ejemplos de “dietas milagro”
Muchos otros ejemplos han tenido repercusión este invierno en
múltiples foros femeninos y se aplican a la operación bikini de cara al
verano. Algunos de ellos son:
La paleodieta:
- Consiste en copiar el estilo de vida (o de alimentación) del hombre
paleolítico, a quien se imagina delgado y musculoso. Por eso, esta dieta
recomienda comer carne, pescado, vegetales, frutas, raíces y frutos
secos, y excluye los cereales, las legumbres, los productos lácteos, el
azúcar refinado y los aceites procesados. Es decir, propone una dieta de
cazador-recolector, eliminar algunas comidas, al azar, y hacer deportes
intensos cada poco tiempo.
- No hay ninguna evidencia de los resultados de este estilo de vida,
que se aleja bastante del modelo de dieta mediterránea, basada en gran
parte en el cultivo de cereales, olivo y vid. Tampoco parece factible en
el siglo XXI.
La dieta de la alcachofa (un clásico para cualquier época del año):
- Coste: seguir el método durante 15 días supondrían unos 45 euros.
- Método: consiste en seguir una dieta a base de
alcachofas y tomar cápsulas y/o ampollitas de alcachofa. Algunas páginas
web recomiendan seguirla solo 3 días y otras, 15.
- Inconvenientes: lo que promete es preocupante…
¡perder 3 kg en 3 días! (o 12 kg en 15 días, para las propuestas más
prolongadas). El efecto rebote es inmediato ya que la persona, después
de pasarse esos días a base de alcachofas, vuelve a comer como antes
porque no ha cambiado sus hábitos alimentarios y engorda de manera
inmediata.
- Eficacia: desde el punto de vista científico, sí
está estudiada la relación entre la cinarina (el ácido fenólico en la
alcachofa) y la reducción del colesterol en la sangre, pero no hay ninguna evidencia en la pérdida de peso. Por lo tanto, es un caso típico de fraude y engaño.
Cremas modeladoras:
- Cuestan desde 25 euros los 100 ml.
- Aseguran reducir la grasa en las partes del cuerpo que la persona desea, durante la noche.
La isodieta:
- Declara la guerra a los hidratos de carbono y se centra en el consumo de proteínas concentradas en cápsulas y de grasa.
- Su argumento es que toda la ciencia se ha equivocado hasta el día de hoy.
La lista sigue con múltiples ejemplos más, como la dieta de los
potitos, del sirope de arce, de la grasa parda, de la calabaza, del
vinagre de manzana, del sándwich, del pomelo,
de las palomitas o del cactus. A todo esto -que no es poco- se suma la
aparatología actual, desde la plataforma vibratoria y la presoterapia,
hasta la liposucción sin cirugía, la cavitación o los tratamientos de
criolipólisis y los sobres sustitutivos de las comidas, más o menos
hiperproteicos.
En conclusión, es bueno y saludable dudar de todas las dietas
estándar, incluso aunque se anuncien en un maravilloso escaparate de una
prestigiosa farmacia, y buscar una solución personalizada. Cada persona
tiene una fisiología, un metabolismo, un sexo, una edad, una salud y
una historia diferentes. Por tanto, los métodos adecuados deben
proponerlos expertos en la materia, profesionales de la nutrición humana
y dietética, dietistas-nutricionistas y profesionales en actividad
física, licenciados en actividad física y deporte.
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