lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor?

Una chica estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto.

Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletas. Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Asiento de por medio se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer.

Entre ellos quedaron las galletas.

Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Solo pensó: "¡Qué descarado; si yo fuera más valiente, hasta le daría una bofetada para que nunca lo olvide!".

Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello le indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.

Cuando quedaba solo una galleta, pensó: "¿qué hará ahora este aprovechado?". Entonces, el hombre partió la última galleta y dejó media para ella.

¡Ah no!. ¡Aquello le pareció demasiado!. Se puso a resoplar de rabia. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector del embarque.

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas... intacto, cerrado.

¡Sintió tanta vergüenza!. Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!. El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no estaba a tiempo ni tenia posibilidades para dar explicar o pedir disculpas. Pero sí para razonar:

¿cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor? ¿cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?. Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan: Una piedra después de haber sido lanzada, una palabra después de haberla dicho, una oportunidad después de haberla perdido y el tiempo después de haber pasado...

sábado, 23 de noviembre de 2013

El cometa "Ison" ja es pot veure a ull nu mentre viatja en direcció al Sol


El cometa "Ison" es pot veure a ull nu. Diversos observadors ja han avistat i fotografiat aquest objecte, com podeu veure en la imatge del Carlos Castillejo que acompanya aquesta notícia. Per veure'l, s'ha de mirar al voltant de Mercuri, mirant cap a l'est i poc abans de l'alba. El dia 24, l'"Ison" formarà un triangle amb Mercuri i Saturn. El cel gairebé serè d'aquests dies afavorirà la seva observació.
Aquest cometa també es coneix com a C/2012 S1 o cometa Nevski-Novichonok en honor als seus descobridors, el Setembre de 2012. A mitjans de mes va registrar un augment d'activitat que l'han portat portat de ser visible amb l'ajuda de petits binocles a estar dintre de la capacitat de l'ull humà, i més encara dintre de la capacitat d'una càmara rèflex.

El cometa s'està dirigint cap al sol. En el seu màxim acostament (periheli), el 28 de novembre, el cometa estarà a l'interior de corona, a poc més d'un milió de quilòmetres de la superfície solar. No està clar què passarà a partir de llavors.
Si sobreviu al seu pas per la corona,  podria sortir a l'espai com un cometa encara més brillant, i l'espectacle podria ser majestuós. En aquest sentit, el dia  26 de desembre es donarà els seu màxim acostament a la Terra, a menys de 60 milions de quilòmetres.
Però també pot passar que es trenqui i es vaporitzi, cosa que ens privarà d'una imatge tan icònica, però podria portar-nos una pluja d'estels posterior.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Un supertifón arrasa Filipinas


Los desastres naturales y el factor humano

SI UN automóvil recibe buen mantenimiento, probablemente será un medio de transporte seguro, pero si se lo maltrata y se lo descuida, puede resultar peligroso. En cierto sentido ocurre lo mismo con la Tierra.
Numerosos científicos creen que nuestro planeta se ha vuelto un lugar peligroso debido a los cambios que el ser humano ha provocado en la atmósfera y los océanos. Dichos cambios, a su vez, han propiciado el aumento de la frecuencia y la gravedad de los desastres naturales. Y no parece que la situación vaya a mejorar en el futuro. “Estamos realizando un exhaustivo experimento sin ningún tipo de control con el único planeta del que disponemos”, dice un editorial de la revista Science acerca del cambio climático.
A fin de entender mejor hasta qué punto las acciones humanas pueden estar incidiendo en la frecuencia y la gravedad de las catástrofes naturales, hemos de analizar un poco más los fenómenos naturales que desencadenan dichas catástrofes. Para empezar, veamos cómo se forman tormentas fuertes como los huracanes.
Intercambiadores de calor planetarios
Se ha comparado el sistema climático terrestre a una máquina que transforma y distribuye la energía del Sol. Dado que el trópico recibe la mayor parte del calor solar, la diferencia de temperaturas resultante pone la atmósfera en movimiento. La rotación diaria del planeta hace que esa masa de aire húmedo en continua circulación forme remolinos, que a veces se transforman en depresiones, o zonas de baja presión atmosférica. Estas, a su vez, pueden convertirse en tormentas.
Si se detiene a observar la trayectoria habitual de las tormentas tropicales, se dará cuenta de que suelen alejarse del ecuador y desplazarse hacia áreas más frías, tanto al norte como al sur. De este modo, las tormentas actúan como gigantescos intercambiadores de calor que contribuyen a moderar el clima. Ahora bien, cuando la temperatura de la capa superior del océano —la “sala de calderas” de la maquinaria climática— supera los 27 °C , las tormentas tropicales adquieren a veces tanta energía que se convierten en ciclones, huracanes o tifones, que en esencia son el mismo fenómeno, pero con diferentes nombres de acuerdo con la región donde se produzcan.
En el Informe mundial sobre desastres 2004, la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja indica que los desastres geofísicos y climáticos se incrementaron en más de un sesenta por ciento en la pasada década. “Estos datos muestran tendencias a más largo plazo”, dice el informe, publicado antes de que se produjera el devastador maremoto del 26 de diciembre en el océano Índico. Está claro que si la población sigue aumentando en las zonas de alto riesgo y los bosques siguen desapareciendo, hay pocos motivos para ser optimistas.
Por si esto fuera poco, muchos países industrializados continúan liberando a la atmósfera más gases de efecto invernadero que nunca antes. En cierto editorial de la revista Science se decía que posponer la reducción de tales emisiones “es como rechazar un tratamiento médico para una infección incipiente. No cabe duda de que a la larga habrá que invertir más para curarla”. Teniendo en cuenta el precio que habrá que pagar, un informe canadiense sobre cómo mitigar los efectos de los desastres afirmaba: “El cambio climático puede considerarse el problema medioambiental más extendido y de mayor alcance con el que ha tenido que enfrentarse la comunidad internacional”.
Por el presente, no obstante, la comunidad internacional no consigue ponerse de acuerdo ni siquiera en si las actividades humanas contribuyen o no al calentamiento del planeta, menos aún en cómo controlarlo. Esta realidad trae a la memoria la siguiente verdad bíblica: “Al hombre terrestre no le pertenece [...] siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23).

sábado, 9 de noviembre de 2013

Planta del pirineo que puede retrasar el envejecimiento


El extracto de una planta de flor amarilla que crece en zonas montañosas como los Alpes y los Pirineos, y que ha sido utilizada durante años por escandinavos y rusos como remedio natural para combatir el estrés, ha demostrado ser capaz de alargar la vida en torno a un 24%, al menos en moscas. Se trata de Rhodiola rosea, también conocida como raíz de oro, y sus efectos sobre la longevidad superan a los de la restricción calórica e incluso a los del revesratrol presente en el vino tinto.

Según los científicos, lo más interesante es que, además de prolongar la vida, el extracto de esta planta retrasa la pérdida de las capacidades físicas al envejecer, y es efectivo incluso si lo toman individuos ya ancianos. Al parecer, su efecto se explica porque reduce la producción natural de moléculas de oxígeno reactivo, protegiendo a las células del estrés oxidativo, un estado en que el los radicales libres procedentes del oxígeno causan daños que pueden desembocar en cáncer y otras enfermedades degenerativas.

Los científicos analizan ahora si Rhodiola podría usarse como anticancerígeno, para combatir el alzhéimer, entre otras posibles aplicaciones en salud humana.