lunes, 30 de diciembre de 2013

Como ayudar a los deprimidos

miércoles, 25 de diciembre de 2013

¿Por qué el símbolo del dólar es una S con dos barras verticales?


¿Por qué el símbolo del dólar es una S con dos barras verticales?Todo el mundo conoce el famoso símbolo del dólar. De hecho no solo representa al dólar americano, sino que en muchos otros países lo usan para sus propias monedas, como ocurría en el caso del antiguo escudo portugués o los pesos colombiano y argentino. En realidad esta simbología tiene un origen curioso y español. En 1792, el dólar se convirtió en moneda oficial de los Estados Unidos y su cara  fue una réplica del real de a ocho español, el cual también se conocía como spanish dollar. En una y otra moneda aparecían las dos columnas de Hércules y la cinta con la inscripción plus ultra. La estilización de esta ilustración fuera del dólar es la que daría lugar al símbolo S, manteniendo ambas columnas herculianas y dando lugar al actual y archiconocido símbolo.

                                                       



domingo, 22 de diciembre de 2013

La Vía Láctea en 3D

                                          


Este mapa tridimensional de la Via Láctea ha sido creado gracias a las imágenes y datos obtenidos por el telescopio VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO). En él se distingue claramente la forma de cacahuete del bulbo central de la galaxia, una zona masiva y extensa en la que coexisten 10.000 millones de estrellas. Esta región es imperceptible desde nuestra situación dentro del Sistema Solar, ya que las densas nubes de gas y polvo lo oscurecen todo a nuestro alrededor. Para componer esta vista tan detallada de la galaxia, los astrónomos realizaron observaciones en longitudes de onda mayores, como la radiación infrarroja, y midieron el movimiento de cientos de estrellas débiles pertenecientes al bulbo central.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Haga frio o calor al aire libre se aprende mejor



                                                 

El contacto con una bacteria natural que vive en el suelo tiene un efecto antidepresivo, reduce la ansiedad y parece mejorar el aprendizaje, según un nuevo estudio realizado por investigadores del Sage Colleges en Troy, Nueva York (Estados Unidos), y presentado en la 110 Reunión General de la Sociedad Americana de Microbiología.

Se trata de Mycobacterium vaccae que, según la investigadora Dorothy Matthews, es una bacteria de la tierra que la gente suele respirar o incluso ingerir cuando pasa tiempo en un entorno natural. Anteriores estudios de M.vaccae demostraron que esta bacteria inyectada en ratones estimula el desarrollo de algunas neuronas que aumentan los niveles de serotonina -compuesto químico cerebral vinculado al estado de ánimo - y reducen la ansiedad.

En su nuevo experimento, Matthews y sus colegas alimentaron con esta bacteria viva a un grupo de ratones y evaluaron su habilidad para moverse dentro de un laberinto, en comparación con ratones de un grupo de control que no consumieron la bacteria. "Descubrimos que los ratones alimentados con la M. vaccae se movieron por el laberinto más rápido y con menos ansiedad que los ratones de control", ha señalado Matthews. No obstante, una vez eliminada la bacteria de la dieta de los ratones, el efecto se atenuó hasta desaparecer, lo que sugiere que es temporal.

La investigadora cree que, aunque el nuevo estudio fue llevado a cabo en ratones, podría especularse que pasar tiempo en el exterior donde está presente la M. vaccae podría tener también un impacto positivo en humanos. "Los humanos somos un 'hotel microbiano' ya que contamos con unos 10 microbios por cada célula que tenemos en nuestro cuerpo?, explica ?Sería interesante especular sobre la posibilidad de que crear ambientes de aprendizaje en las escuelas que incluyeran tiempo en el exterior, donde la M. vaccae está presente y puede reducir la ansiedad y mejorar la habilidad para aprender a realizar nuevas tareas", sugiere Matthews.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Hay mas felicidad en dar que en recibir

                                                              



Navidad, Reyes Magos, cumpleaños, aniversarios… en todas esas fechas es comun dar regalos . Y aunque puede resultar difícil de creer, algunos estudios han demostrado que recibir regalos no es tan placentero como el hecho de hacerlos. La generosidad propia de los actos prosociales parece tener también su sitio en el cerebro. De hecho, Hugh Crago (2012), la relaciona más con el hemisferio derecho del cerebro. En otro estudio, en 2010, Elisabeth W. Dunn y su equipo encontraron que los adultos eran más felices cuando se gastaban el dinero en otras personas que cuando lo hacían sobre ellos mismos.
Recientemente, un artículo publicado en PLOS One (2012) indicaba que este fenómeno puede observarse también en niños muy pequeños, a los que generalmente se les supone un mayor egocentrismo y egoísmo. En el estudio, realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de British Columbia, quisieron averiguar si los niños de menos de dos años de edad mostraban más signos de felicidad al recibir un regalo en forma de golosina o al hacerlo.
Dos observadores independientes codificaban las caras de los niños en una escala desde 1 ‘Nada feliz’ hasta 7 ‘Muy feliz’. Se compararon las expresiones emocionales de los niños a lo largo de varios momentos: recibir golosinas, ver como el experimentador daba una golosina a un peluche, dar una golosina de otra persona a un peluche, o regalarle una golosina de las propias. Los resultados mostraron que los niños, no sólo no mostraban disgusto al regalar, sino que mostraban más felicidad cuando le daban la golosina al peluche que cuando la recibían ellos mismos. De forma más significativa, sus caras reflejaron más felicidad cuando regalaban una de sus propias golosinas al peluche, lo que sucedía independientemente del grado de entusiasmo mostrado por el peluche (manejado por el experimentador).
Según los autores, éstos resultados podrían tomarse como apoyo a la idea de que la felicidad podría actuar como una recompensa que hace que repitamos una y otra vez esos comportamientos prosociales, más allá de la pura socialización o el papel de la educación en estos hábitos.

Si quieres sentirte tan feliz como estos niños basta con pensar en un ser querido y hacerle un regalo original. Y si además ese regalo puede mejorar su cerebro y el tuyo, pues la alegría es doble y mas cuando no se espera pues no necesitamos fechas señaladas para hacerlo .
Ya lo dijo Jesús: “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35)

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain